¡SAL A LA CALLE!
“Al caer la tarde decís: Está el cielo colorado, va a hacer bueno.. Por la mañana decís: Está el cielo de un color triste, hoy va a haber tormenta. ¿El aspecto del cielo sabéis interpretarlo, y los signos de los tiempos no sois capaces?”
¡Sal a la calle!
Sal, no tengas miedo, es el Maestro quien te invita.
Adéntrate en el corazón de las personas, en los acontecimientos y en los dinamismos del pueblo.
Ahí te ha citado Dios.
Mira con objetividad y profundamente. Abre los ojos si quieres rezar y ayuda a abrírselos a los que así lo desean. Tal vez ahí, en el espesor y objetividad de la vida, descubras al Salvador.
Recuerda lo que dice nuestro hermano L. Boff: “Somos capaces de leer el mensaje del mundo: en lo efímero podemos leer lo importante; en lo temporal, lo eterno; en el mundo y en la historia, a Dios.
Y entonces,
lo efímero se transforma en señal de la presencia de lo transcendente; lo temporal, en símbolo de la realidad de lo eterno; el acontecimiento, en sacramento de Dios”.
Pero sé paciente,
ejercítate con los tuyos.
Es toda una tarea y una gracia.
Aprende del Maestro: “Fijaos en la viuda…., valen más sus dos reales que los miles de los ricos…”.
Deja que Dios mire la vida a través de tí.
No manipules la realidad,
no le hagas decir lo que no quiere.
Sírvete de los análisis científicos, te ayudarán a ser objetivo.
Te costará desprenderte de prejuicios ideológicos y moralistas, pero…inténtalo.
Deja que el hermano te descubra las heridas de su corazón.
Coloca tu corazón junto al suyo…
Te hará comprender los condicionamientos y las grietas de su historia.
No arrojes enseguida la piedra… Escucha…
Tal vez no la arrojarás jamás.
“Descálzate, la tierra que pisas es santa”,
acércate con cuidado y respeto… Es la zarza que arde y no se consume.
Prepárate. ¡Atento! Dios anda por ahí…,
sus huellas lo delatan….,
su Palabra te ayudará a reconocerle en la vida… Escúchale.
Te descubrirá su plan salvador…
Tiene un proyecto liberador…¡Obedécele!
“Ve, yo te envío”.
Esta suele ser su última palabra. Acógela.
Vuelve a la vida de nuevo,
pero de una manera nueva, convertido….
y a transformar las fuerzas que neutralizan el advenimiento del Reino.
No tengas miedo.
Acoge las llamadas que te susurra. ¡Lánzate!
La realidad de la vida y de la historia necesitan ser cambiadas, necesitan una palabra con sentido.
Es la hora de la verdad.
Manolo Barco
Palomeras (Vallecas)

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