VEN ESPIRITU…

VenEspirituSanto

“¡¡Ven, Padre amoroso del pobre!!”

Mira el vacío del hombre,

si tu les fatas por dentro..

En estos días ¡de cuantas bocas  ha salido esta oración! Y sin embargo, poco después, da la sensación de que Tú, Espíritu de Dios, no terminas de venir; tal vez, no terminas de llegar, porque salír, sí que has salido. El Hijo te ha enviado desde el seno del  Padre. ¿Tal vez te  haces esperarar? ¿Te ha equivocado de ruta? No, eso no puede ser, tu tienes muy sabida la ruta. Desde el principio, antes de que el mundo fuera creado, Tú ya te cernías sobre el caos… Viniste, bajaste para encontrarte con María, la madre de Jesús; saliste al encuentro de José para tranquilizarlo, una vez que se enteró que María estaba en cinta; Isabel y Zacarías quedaron llenos de tí; a Zacarías e Isabel se les dió la promesa de que su hijo estaría lleno de tí; el Bautista anunció que Jesús nos bautizaría en tí; Jesús nos ha dejado dicho que no se nos ocurriera blasfemar contra tí;  al anciano Simeón también le hicistte una revelación muy especial; impulsaste a Jesús a ir al desierto y después lo llevaste a Nazaret… El Padre te envió en el bautizo de Jesús en el Jordán; después apareciste en el Tabor pegándole un buen susto a Pedro, a Santiago y Juan. Bueno, con Jesús tuviste una relación muy fuerte, es normal y, cada poco, leemos en el evangelio: “se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo…”. Jesús también nos dejó dicho que si se lo pedíamos al Padre, él te nos daría como el  mejor regalo. A los discípulos les dijo el Galileo que cuando fueran perseguidos, encarcelados e interrogados, que no se preocupasen porque tú hablarías por ellos. Más aún, dejo dicho que tu nos enseñarías todo lo que tenddríamos que saber en la tarea evangelizadora. Una vez resucitado, Jesús, en más de una ocasión, al aparecerse a los discípulos les dijo: “recibid el Espíritu Santo”… Y algo my sorprendente: cuando los apóstoles estaban llenos de miedo, cerrados  por fuera y en sí mismos, haciendo la experiencia de lo que signfica la cobardía, tu te presentaste en medio de ellos manifestándote en dos signos: el viento y el fuego; y desde ese momento, no se lo que les darías, que fueron otros que no los reconocía ni la madre que los trajo al  mundo. Y a partir de ahí… tu  no hacías más que acompañar a los apóstoles, discipulos y discípulas por doquier: les decías que fueran por tal camino y tal ciudad; o que no se les ocurriese ir a tal otra o por tal otro camino; estabas en el corazón de las comunidades cristianas y éstas se dajaban conducir por tí…  ¡GENIAL!

Pues mira, hoy nosotros, cristianos, seguidores y seguidoras de Jesús, en número incomparable con esas primeras comunidades, con no pocos muy bien preparados en teología tanto sacerdotes, como relilgiosas, relgiosos, laicos y laicas; con más obispos que en aquellos tiempos, con horas y horas no pocos de los fieles cristianos, de cursillos, cursos, etc de formación… y… no terminamos de saber por dónde nos da el aire, que es lo mismo que no saber por dónde vienes tú ni por qué lado nos das.

¿Será esto una impresión mía? ¿Será que no terminamos de descubrirte? ¿Será que no sabemos acogerte? ¿Será que no entendemos ni a penas sabemos quien eres? ¿Será que ya estás casnsado de tanto trabajo como te damos? ¿Será que queremos las cosas demasiadas claras? ¿O tal vez es que somos muy exigenes contigo? ¿Mira que si es que no te  acogemos…? ¿O tal vez es que nos gustaría ver y producir transformaciones más espectaculares? ¿Lo mismo es que muchos somos y estamos muy inseguros ante lo que hoy  y cómo hoy podemos ser testigos de Jesucristo? Claro, algunos y algunas tienen las cosas muy claras, por lo visto; tan claras que a penas ponen en cuestión nada de lo que viven y hacen. Mira, a veces me da la impresión de que tienen todo tan claro que no les haces falta tu. Bueno, así no lo pueden decir, no lo podemos decir, porque eso sería un descaro tremendo, pero…

Yo creo, Espírtu Santo, que en general, antes los seguidroes de tu querido Jesús, tenían más preguntas (de esas de verdad, profundas, fundamentales..) que respuestas. A mi me parece que hoy tenemos más respuestas que preguntas. Y a eso nos aferramos. Lo malo es si estamos dando tantas y tales respuestas a preguntas que a penas nadie se hace. Y eso me preocuparía; bueno, me preocupa.

Sin embaro, querido Espíritu, cuando uno se zambulle en la vida y en la Palabra, cuando uno busca, te busca y te rastrea en la vida, la historia y en esa vida e historia sencilla, cotidiana, humilde… cuando uno entra por ahí y recura la veta mística junto con la veta militante (no me sale otra palabra, lo siento),  uno descubre gestos, signos, sacramentos de tu presencia en el espesor de la vida. Sin embargo, lo que hoy puedan ser “los signos de los tiempos”… como que nos cuesta mucho buscarlos juntos… Pero esto es lo que yo siento, pues creo que hay otros que esos “signos de los tiempos” dicen verlos y encontarlos, aunque te confieso que alguos de los que me presentan a mí, no termino de verlos claros. No se por qué, pero…  ¿Por qué no nos das un poco más de sencillez, de humildad, de seriedad, de alegría, de confianza en vosotros, la Trinidad? ¿Por qué no nos convences un poco más de que en la debilidad frente a la encomienda que nos has dado en este mundo de hoy es una virtud a acoger con valentía, con gallardía, con gozo, con trabajo serio, aunque escondido a los ojos del mundo?

Mira, solo te pido que trabajemos sin descanso en la evangelización, que no nos tengan que decir que los pobres no son evangelizados y que todas nuestras energías apostólicas estén fundadas y arranquen de vosotros, de la Trinidad.

Pues nada más, querido Espíritu. Feliz cumpleaños.

Gracias porque, aunque no siempre nos demos cuenta, tú no dejas de trabjar el corazón de las personas, de los grupos, de las comunidades y del mundo. A  nosotros solo nos queda ¡descubrir tu proyecto, unirnos a tu trabajo y … Gozar con la alegría que nos viene de tí, aún tiempos nada fáciles humanamente hablando.

 

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3 comentarios to “VEN ESPIRITU…”

  1. En tiempos nada fáciles como tú dices y yo tambien afirmo, me ha llegado al corazón esta hermosa reflexión. Desde la humildad, sencillez y debilidad podremos encontrar la fuerza del Espiritu para poder mostrar a los mas débiles el rostro del Jesús de la vida, desde ahí podremos ser protadores de esa Buena Nueva. Gracias por tus aportaciones que son luces en estos tiempos de oscuridad. Carmina

  2. Hola, Manolo,
    Te escribo desde el CPL de Barcelona. Perdona que te escriba de este modo. He mirado la web “Vida contemplativa” y he visto un artículo de Ana Fonseca que nos gustaría publicar en el Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona. ¿Podrías ayudarme a contactar con ella?
    Aparte de esto, tengo vinculado tu blog al mío personal, pero no se actualiza y ahora veo que hay otras entradas… En fin, misterios de la informática.
    Gracias por todo.
    Mercè Solé

  3. Me encanta tu página: profunda, trabajada, evangélica y seria. Lástima que no esté actualizada, pero hay material suficiente con lo que has escrito. Gracias

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